El metro es un mapamundi. Con caras. Caras que tienen ojos, que no se detienen en nada. Basilantes entre puntos ciegos. Hacia el frente, (mejor que hacia abajo).
Abbesses, escalera caracola infinita. Aprovecho la espera del ascensor para soltar mi mano y, de paso, esquivar los cerca de 200-300 escalones? No sabría decir.
En algunos metros las puertas son manuales. Llegó el ascensor, nunca vi uno tan grande. Busco y al fin encuentro: capacidad máxima 100 pers-7500 Kg. Agradezco que seamos 15.
Place de Abbesses. En la superficie me recibe el campanario de una Iglesia de la que no sé el nombre, pero suele evitar que me pierda 2 cuadras antes de llegar a casa. En el medio, una tienda vintage que siempre retrasa mi llegada, sea a dónde sea que vaya. Mi cabeza modeló varios sombreros. Nos reímos con el vendedor. Continué, derechito y sin mirar a los costados para al fin llegar al 13 y su puerta verde.
Subí los 2 pisos cantando algo que ahora no recuerdo.
-Cous-cous. Saucisses. Fried oeuf-
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