Adoquines en abanico. Oscurece. París sigue apagada, son casi las
nueve. En cada esquina, mirando a cualquier dirección: cúpulas, monumentos,
puentes, Sena, en cada esquina un barcito, mesitas redondas, encabezadas con
dos sillas que se chocan, esperando dos amigos, amores pasajeros que se escapan
del frío. Aromas que despiertan el apetito a cada paso, a cada boulangerie,
eclaires, pain au chocolat, macarons… arte. Los adoquines nos gastan las
suelas, nos atemporalizan, nos deslizamos por ellos sin rumbo, llegando siempre
a destino. De Anvers a Charles de Gaulle-Etoile. Cinco horas. Pies cansados. Charles de
Gaulle-Etoile a Nation. De Nation a Anvers.
Cebollas caramelizadas.
Película boba para después de cenar.
Es así, en estos días, que este es MI chemin.

Yo estaba pensando que en el momento en el que estes aburrida -si acaso eso es posible-, podes recorrer todo Paris hasta encontrar la vereda en la que nneka cantó esto:
ResponderEliminarhttps://www.youtube.com/watch?v=l0ja-2_aCUk
Felicitaciones grandes como mi corazon que no me averguenza decir es grande por la apertura de este blog, amiga!!
Espero leerte asiduamente, qué bueno que estes en blogger ya que no podes estar en baires jajaja
Besotón va
Laurita
Sos tan linda <3... cuando logre encontrar cómo hago otra entrada, te dedico algo. Me siento mi madre hace 5 años incursionando en youtube.
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